Soy mujer, ¿la desigualdad de género influye en mi salud?

 

En ELMA nos preocupa la salud de la mujer. Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) analizamos si en ella influye la desigualdad y cómo lo hace. 

 

Existe una corriente de pensamiento e investigación que considera que sí influye y aborda la desigualdad de género, respecto a la salud de hombres y mujeres, desde las diferencias existentes en la atención prestada en los servicios de salud a unos/as y otros/as como pacientes, y en el proceso/tratamiento de las enfermedades. 

Estas distinciones no son causadas por el problema de salud en sí, sino por estar relacionadas con roles, comportamientos e ideas estereotipadas de género. Si eres mujer este artículo de ELMA te interesa especialmente. Profundicemos sobre ello…

 

Las mujeres viven más años

Es crucial tener en cuenta, para empezar a hablar de la salud de la mujer, que si en algo somos distintos hombres y mujeres es en la esperanza de vida. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2018 el tope de edad estaba en los 80,5 años para el hombre y en los 85,9 años para la mujer. Por tanto, las mujeres viven más, pero el mero hecho de ser más longevas no supone que tengan una mejor calidad de vida. 

De hecho, queda demostrado estadísticamente que a lo largo de su vida la mujer acude con más frecuencia al médico, según un artículo de la revista biomédica Cell Press por Steven Austad y Kathleen Fischer de la Universidad de Alabama que dice que “en las sociedades occidentales las mujeres visitan más al médico, toman más medicamentos, pierden más días de trabajo por razones de salud y pasan más días en el hospital que los hombres “. 

 

Tipo de vida por género

Para explicarlo mejor analicemos, de forma general, cómo es el tipo de vida de hombres y mujeres, al ser este determinante y condicionar en gran medida nuestra salud:

 

Los hombres

En cuanto a los hombres, suelen consumir más sustancias adictivas como el tabaco, drogas o alcohol (Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Informe 2019 Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España) lo que supone una afectación a su salud, una forma de conducta menos saludable que está íntimamente relacionada con llevar a cabo más prácticas de riesgo, asumidas naturalmente desde los modelos de masculinidad tradicionales. 

Sin embargo, el componente positivo es que son más deportistas, y lo son ya desde la infancia. Según los datos del Informe Faros, hay una brecha de género importante en la práctica deportiva: el 80% de las niñas no realiza la actividad física mínima recomendada por la Organización Mundial de la Salud. Esto, sumado a la desigualdad en el tiempo de trabajo en casa y fuera de casa, el ocio y el descanso (la mujer suele ser la cuidadora habitual de hijos y familiares dependientes) hace que puedan dormir, generalmente, más horas. 

Por tanto, la causa de que su esperanza de vida sea menor hay que buscarla en las diferencias hormonales y genéticas -concretamente en la incidencia de la diferencia de cromosomas como demuestra el estudio de Aging CEll de Anatonomical Society en ratones- respecto a las mujeres ya que, claramente, no se puede afirmar que influya en ello que la mujer viva mejor que el hombre y, por tanto, sufra menos desgaste.

 

Las mujeres

Aunque mucho se ha avanzado en igualdad de oportunidades por razón de género, la mujer sigue padeciendo diferencias notables. Abundan los trabajos peor remunerados para ellas, que son menos valoradas y tienen una sobrecarga de responsabilidad en su familia (como decíamos, siguen siendo las que dedican más tiempo a las labores domésticas y a ejercer de cuidadoras y familiares dependientes, Estadísticas del INE 2018). 

Un panorama que, lógicamente, repercute de forma negativa en su salud que se resiente más: la frecuencia de sus dolencias crónicas se dobla o llega a triplicarse respecto a los hombres, sobre todo en enfermedades como la artrosis y el reuma, la jaqueca y las migrañas (dolores de cabeza), las fibromialgias, los problemas circulatorios y la depresión, esta última con clara influencia del componente de género (Mayo Clinic).

 

Violencia de género y salud mental

La salud mental es tan importante como la física. Al hablar de violencia de género de los hombres contra las mujeres no solo tratamos las lesiones físicas que se pueden infligir y se ven a simple vista, sino de otra clase de heridas más profundas, ocultas pero igual de dolorosas: las patologías mentales.

 

Depresión, síndrome de la mujer maltratada

Las consecuencias traumáticas en las víctimas siguen un patrón específico que convierten la violencia de género en un tema que debe ser abordado de forma prioritaria por la salud pública, algo en lo que parece se está yendo por el buen camino aunque aún hay que mejorar en atención y prestaciones. 

Según las estadísticas, los pacientes aquejados de depresión o ansiedad son mayoritariamente mujeres, triplicando la tasa de afectados hombres. El padecimiento de la violencia de género ayuda, desgraciadamente, a reforzar este dato. 

No son solo daños físicos, también mentales caracterizados por la baja autoestima y el miedo que pueden derivar en el “síndrome de la mujer maltratada” (trastorno patológico de adaptación en mujeres víctimas de maltrato y violencia) y hacer padecer diversidad de patologías mentales, propias de esta clase de violencia. Merece la pena, para ahondar en este tema leer el libro “El síndrome de la mujer maltratada” de la psicóloga, Lenore E. A. Walker, toda una institución en lo concerniente a la Violencia de Género.  

 

ELMA por el cuidado de la salud de la mujer 

En ELMA somos conscientes de la situación actual, de la importancia de la salud de la mujer, y damos el protagonismo que precisa a su cuidado, tanto desde la perspectiva de las patologías físicas como de las mentales. Alzamos la voz para informar y asesorar, abriendo las puertas de nuestro servicio de atención médica y nuestras prestaciones para mejorar la calidad de vida de todas las mujeres. 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

 

Viernes, 6 de mayo, 2020