Bebés prematuros: complicaciones y cuidados necesarios

 

En ocasiones, el embarazo no llega a término y tu bebé nace antes de tiempo. Esto ocurre cuando en lugar de producirse el alumbramiento entre las 37 y las 41 semanas, periodo considerado como embarazo normal, tu hijo/a nace antes por lo que es un bebé prematuro.

Según la semana de embarazo…

Dentro de lo que la pediatría considera un nacimiento prematuro hay tres tipos dependiendo de la edad gestacional del/de la niño/a:

  • Prematuro moderado-tardío: nacido entre las 32 y las 37 semanas.
  • Muy prematuro o gran prematuro: nacido entre las 28 y las 32 semanas.
  • Prematuro extremo: nacido antes de las 28 semanas

 

Consecuencias en el desarrollo del bebé

Cuando nace un bebé prematuro abandona el útero antes de tiempo lo que genera una serie de consecuencias relacionadas con sus órganos y sistemas que no alcanzan un desarrollo óptimo. Si este es el caso de tu hijo/a neonato/a, debes saber cuáles son dichas complicaciones que dependen de las semanas de gestación, y estar concienciado de que le van a acompañar durante su vida extrauterina. 

Además de verse afectados la vista y el oído que requerirán de exhaustivo seguimiento por parte de los especialistas, hay otros órganos que sufren complicaciones:

 

La piel

La dermis del bebé que nace antes de tiempo tiene poca grasa y es fina por lo que no hace su función protectora del frío. Para solventar esta complicación, el/la neonato/a prematuro/a es introducido en la incubadora donde se dan las condiciones adecuadas de calor y humedad que necesita hasta que pueda regularlas por sí mismo. 

Método canguro. Además, en este periodo de incubadora, y siempre si es posible, es muy beneficioso para el bebé el contacto “piel con piel” con su madre denominado como método canguro.

 

El pulmón

Los pulmones son uno de los órganos generalmente más afectados ya que no alcanzan su madurez hasta pasadas las 34 semanas de gestación. Hay que tener en cuenta que el pulmón, al nacer, todavía tiene que ampliarse porque a lo largo del embarazo no ha entrado aire y ha estado comprimido. Por estos motivos, lo normal es que el bebé prematuro requiera de oxígeno.

La forma de administrárselo puede variar dependiendo de su grado de prematuridad y de si está más o menos afectado: entubación para proporcionarle oxígeno o el uso de un respirador mecánico. Si tu médico identifica que podrías tener un parto prematuro antes de las 34 semanas, te indicará la realización de lo que se denomina como “maduración pulmonar farmacológica” consistente en ponerse inyecciones de corticoides por vía intramuscular durante 48 horas. Lo que logra este tratamiento es la maduración del pulmón de tu bebé, previniendo complicaciones futuras relacionadas.

Las apneas

La apnea es el cese temporal de la respiración durante más de 20 segundos. Son más frecuentes en los/as niños/as que han nacido con menor edad gestacional y es como si el bebé hubiera olvidado cómo se respira por unos instantes. Existe medicación para prevenirlas y lo habitual es que a medida que el/la niño/a crezca y madure desaparezcan.

 

El sistema inmune

En un bebé prematuro su sistema inmune aún no funciona como debe por lo que es más susceptible de contraer infecciones. Para evitarlo, al entrar en contacto con el/la neonato/a es importante un correcto lavado de manos, tomar medidas de protección individual y sobre todo, el uso de mascarilla si se está resfriado o evitar el contacto con él/ella si se está cursando una enfermedad.

 

El aparato intestinal

Los prematuros cuentan con un aparato intestinal inmaduro en el que la barrera intestinal no cumple la función protectora que le corresponde y el intestino es incapaz de tolerar sobrecargas de alimentos. 

Esta casuística contribuye a la aparición de la Enterocolitis Necrotizante (EN), una enfermedad digestiva que puede complicarse y requerir cirugía. En este sentido, es importante saber que la leche materna disminuye el riesgo de EN y es el alimento que mejor tolera el/la niño/a. Además, el músculo del esófago es aún débil por lo que es frecuente que el bebé tenga frecuentemente vómitos y regurgitaciones.

 

El desarrollo neurológico

Cuanto más prematuro sea tu bebé más tiempo ha permanecido sin oxígeno y por tanto cuenta con más riesgo de padecer problemas relacionados con su desarrollo neurológico. Las complicaciones pueden ser motoras, sensitivas, retraso en el desarrollo, en el coeficiente intelectual o en el comportamiento. 

A la hora de enfrentarse a estos contratiempos relacionados con el desarrollo cerebral es crucial cuidar las posturas del neonato/a y que este mantenga un contacto piel con piel -método canguro- con sus padres. Y lo más importante, para saber cómo evoluciona hay que realizar un seguimiento posterior con el servicio de Neurología pediátrica y con estimulación temprana.

 

Anemia del prematuro

Los glóbulos rojos de los bebés prematuros duran menos tiempo que los de un bebé a término, es lo que se denomina como anemia del prematuro. La situación que genera este tipo de anemia en el organismo del/de la niño/a hace que, para compensarla, necesite que se le hagan transfusiones de sangre.

A consecuencia de la destrucción de glóbulos rojos se genera la bilirrubina, un pigmento que  metaboliza el hígado que, al ser inmaduro, no funciona al cien por cien y en lugar de liberarlo lo acumula con el peligro de toxicidad que conlleva. 

El riesgo de esta toxicidad se puede tratar. Los bebés prematuros son sometidos a fototerapia, utilizando una lámpara especial en la incubadora que disminuye los niveles de bilirrubina. Para que el bebé no sufra daños oculares, se le colocan unas gafas radiopacas que le protejan en el proceso encaminado a ayudar al hígado a hacer su trabajo.

El momento de darle el alta

El momento más ansiado por los padres es el día en el que, por fin, su bebé prematuro es dado de alta. El pediatra y los especialistas tienen que cerciorarse de que ha alcanzado el punto de madurez óptimo y suficiente para ser capaz de enfrentarse al mundo extrauterino y para ello debe cumplir con una serie de condiciones:

 

  • Mantener una temperatura estable.
  • Alimentarse por succión.
  • Haber aumentado de peso.
  • No requerir de oxígeno (algunos podrán ir a casa con oxígeno bajo supervisión).
  • Tener ya más de 36 semanas y pesar más de 2.200 kg. 

 

La supervisión, observación y tratamiento de sus complicaciones son clave para evitar riesgos en los bebés prematuros. Siempre dependerá el alta de la decisión del servicio de Neotatología y hay que estar concienciados que no todos los casos son iguales ni están establecidos rangos de tiempo y estancia fijos en la incubadora.

Los bebés prematuros necesitan un seguimiento multidisciplinario para asegurar su correcto desarrollo posterior a su estancia en el centro hospitalario, y es muy importante realizar controles periódicos y terapias lo más precozmente posible.

Consulta siempre con los especialistas y cuenta con ELMA para resolver cuantas dudas y aclaraciones precises sobre la salud de tu bebé prematuro. Estamos aquí para ayudarte.