La lactancia mixta
en bebés

 

La Organización Mundial de la Salud recomienda que durante los primeros seis meses de vida de tu bebé su alimentación sea exclusivamente de leche materna. Sin embargo, hay ocasiones en las que no puede ser así.

Bien sea porque tienes una baja producción de leche (hipogalactia crónica materna), por tu estilo de vida y rutinas o, simplemente, por decisión propia, si no alimentas a tu bebé con leche materna no es un problema. La lactancia mixta es una buena opción que te asegura la correcta nutrición de tu bebé.

Y, ¿en qué consiste? la pediatría considera lactancia mixta a la alimentación de tu hijo/a mediante leche artificial pero sin dejar de darle leche materna.

La importancia del biberón

Para combinar ambos tipos de lactancia es primordial escoger el tipo de biberón más adecuado, teniendo en cuenta que seguirás dando el pecho y combinando ambas formas de alimentar a tu  hijo/a. 

Aunque resulte contradictorio en cuanto a comodidad para tu bebé, actualmente existen en el mercado diferentes clases de biberón que son respetuosas con la lactancia materna, es decir, dificultan la succión para así evitar que luego el/la niño/a rechace el pecho al resultar más trabajoso extraer la leche. 

Este es el motivo de que no se recomiende el uso de biberón ni chupete hasta que hayan pasado las primeras semanas de vida en las que la lactancia materna es el cauce de la alimentación del bebé.

 

Baja producción de leche

En los casos que es necesario emplear la lactancia mixta a causa de una hipogalactia crónica es importante priorizar la nutrición. Si no prestas especial atención a los nutrientes que ingiere tu bebé, aparecerán indicadores de que no se está alimentando bien, destacando la posibilidad de que se deshidrate, pierda peso de forma excesiva o sienta y manifieste debilidad.

Ante una situación de nutrición insuficiente es preferible utilizar un biberón tipo anticólico con leche adaptada que le facilite la extracción de la leche. También es posible el uso de una jeringuilla para alimentarle y  que vaya fortaleciéndose hasta que, poco a poco, sea capaz de vaciar el pecho de su madre, lo que se traduce en un aumento de la producción láctea materna. 

Otro factor importante para mantener la producción de leche materna es la metodología a la hora de alimentar a tu bebé. Es recomendable ofrecerle como primera opción el pecho, y una vez haya vaciado ambas mamas complementar con el biberón, siempre a demanda.

En cuanto a los niveles nutricionales, una vez adquiridos en un rango óptimo puede sustituirse el biberón anticólico por uno respetuoso con la lactancia materna. Incluso, cuando la producción de leche por parte de la madre sea la necesaria, podrás ir retirando el biberón y amamantarlo de manera exclusiva.

Ciclo natural de producción de leche

Si existen motivos que condicionan la manera de alimentar a tu bebé y tienes que darle las tomas únicamente con biberón, es importante que tengas en cuenta, no solo que el biberón es el más adecuado para la lactancia materna sino cuál es el funcionamiento del pecho y el ciclo natural de producción láctea. 

Cuanto mayor sea la estimulación y el vaciado del pecho mayor será su producción de leche. Normalmente, los niveles máximos de producción se producen en la segunda mitad de la noche y por la mañana para disminuir en la tarde y primera parte de la noche. 

Según este ritmo, es conveniente amamantar a tu bebé durante las tomas que coincidan con las horas del pico de producción y dejar el biberón para el tiempo en que esta producción decae (la tarde y principio de la noche).

Si no lo hicieras de este modo, en los momentos en los que hay más producción de leche ésta se retiene y el cuerpo interpreta que no es necesaria, que sobra, y por tanto deja de crearla. Por eso, si no puedes por el motivo que sea amamantar en los tiempos convenientes, sustrae tu leche con un extractor o hazlo manualmente.

 

¿Cuánta leche de fórmula necesita?

A la hora de preparar la cantidad de leche fórmula hay que tener presente la estimación orientativa de 30 ml de leche por cada kg de peso del bebé. Además, las tomas deben ser cada tres horas pero teniendo en cuenta que hablamos de una lactancia mixta y no exclusiva.

En esta medida también cuenta el factor apetencia y hambre porque los/las niños/as, como los adultos, unas veces tienen más hambre que otras por lo que la frecuencia y la cantidad es orientativa. 

Según sea cada bebé puede necesitar comer cada menos tiempo y menores cantidades o, al contrario, ser más solícito y reclamar alimento en mayor medida. Lo importante es que sea a demanda para que no se quede con hambre, aumente de peso y esté bien nutrido.

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