Mejores tratamientos para el dolor de cabeza en niños/as

 

Últimamente, las consultas en pediatría han experimentado un aumento notable de las consultas por dolor de cabeza o cefalea en niños/as. Es el momento en el que el especialista debe investigar el motivo de esas molestias, tratándose, en la mayoría de las ocasiones, de un proceso transitorio y benigno que al cabo de unas semanas suele remitir sin mayores complicaciones.

Desde ELMA queremos ayudarte a identificar cuando la cefalea de tu hijo/a requiere de algo más que la administración de un analgésico (paracetamol o ibuprofeno), y prepararte para la cita médica con el fin de facilitar la tarea al pediatra para que realice un correcto diagnóstico. 

El dolor de cabeza puede ser algo temporal que mejore con tratamiento analgésico, pero también y de manera excepcional, si persiste o se acompaña de algún otro síntoma de alarma, puede requerir de la evaluación de un neuropediatra, u otras veces persistir y precisar de una visita urgente al hospital.

Síntomas de la cefalea infantil

Es importante que los padres informen al especialista de la sintomatología que han detectado en su hijo. Por ello es crucial saber cuáles son esos signos acerca del dolor de su hijo/a e identificarlo.

Estos se pueden presentar antes, durante o después de la cefalea y pueden ser muy variados: 

  • Tener fosfenos o escotomas (“ver lucecitas” o puntos negros en el campo visual).
  • Sufrir de acúfenos (zumbido de oídos sin causa externa).
  • Experimentar foto o sonofobia (especial molestia a la luz y sonidos respectivamente).
  • Raras veces, observar una limitación para mover una extremidad o algunas partes de la cara o convulsiones, en cuyo caso es imperativo acudir a urgencias.

 

Menores de dos años

En este apartado, merecen especial mención los niños/as menores de dos años ya que, en su caso, la forma de manifestar que sufren dolor de cabeza es con un llanto excesivo e incontrolable y llevándose las manos a la cabeza que es, evidentemente, donde notan las molestias. 

Una de las principales causas de cefalea en esta franja de edad es la infecciosa, por lo que se acompaña de fiebre y falta de apetito. Si además se percibe que el bebé está como aletargado, con llanto al mover el cuello, con vómitos “en proyectil” (sin náuseas que lo preceden y expulsado con violencia a cierta distancia) y/o con manchas en la piel, debemos ser conscientes de que se trata de una situación de urgencia real que no debe retrasar una visita a urgencias. Por regla general, mientras más temprano en la vida del niño/a se presente la cefalea, mayor atención se ha de prestar por parte del equipo de salud.

El pediatra preguntará…

Llegado el momento de ir a la consulta, frente a un caso de cefalea infantil el especialista va a hacer a los padres y al niño/a (según la edad podrá guiar más o menos al pediatra) una serie de preguntas básicas para establecer de qué tipo de cefalea se trata y cómo tratarla. 

Localización y/o “migración” del dolor: observar muy de cerca al niño/a para saber si le duele uno o ambos lados de la cabeza, si se lleva las manos a las sienes o más bien hacia la nuca, si comienza en un lado y termina en otro, o comprobar si el motivo de queja es por la zona de detrás de los ojos o arriba en la propia cabeza.

Frecuencia del dolor: llevar un registro de cuántas cefaleas tiene nuestro hijo/a en un mismo día/semana/mes permite estimar el grado de afectación en la calidad de vida del niño/a. Además, es la única herramienta objetiva para saber la respuesta ante determinadas intervenciones como por ejemplo, mejorar la higiene del sueño, implementar el uso de gafas para corregir la miopía (una causa muy común de cefalea) o la prescripción de un fármaco.

Temporalidad y duración del dolor: saber cuándo se presenta la cefalea, si lo hace por la mañana en ayunas, al volver del colegio o antes de dormir; si el dolor le despierta durante el sueño; estar pendiente de cuánto tiempo dura, si minutos u horas; o si es una molestia que desde su inicio no ha cesado o aparece de forma intermitente durante el día. En aquellas cefaleas que no ceden con analgésicos o aumentan en intensidad en el curso de horas, se recomienda la visita a urgencias.

Intensidad y grado de afectación del dolor en las actividades del niño: normalmente, las familias acuden al pediatra cuando la cefalea interrumpe el juego o la actividad física habitual. El médico tiene presente que hay niños/as que son bastante resistentes al dolor mientras otros tienen un umbral muy bajo, por lo que son más propensos a calificar su dolor como más intenso. 

Todo esto se tiene en cuenta a la hora de establecer un diagnóstico. El especialista debe ser muy cuidadoso en la entrevista clínica, la exploración física y, si es el caso, en poner en conocimiento de los padres la benignidad o no de la cefalea. 

Cualquier fallo en el proceso de consulta puede desembocar en un error al banalizar un síntoma real. Incluso, en el peor escenario, puede retrasar algún diagnóstico de gravedad. Por todo ello, los padres tienen que ser muy observadores y recabar la mayor cantidad de información para facilitar la labor del especialista.

Redactado por el equipo médico de Elma: Marcos Quevedo Díaz MD PhD, especialista en Neurología Pediátrica