Todo sobre vacunación de bebés: Guía con recomendaciones

 

La vacunación en niños/as es imprescindible para la prevención de enfermedades infecciosas o para atenuarlas. Cada vacuna es un producto biológico elaborado a partir de un microorganismo (bacteria o virus) muerto o debilitado pero causante de alguna enfermedad infecciosa concreta.

Se puede decir que las vacunas son una especie de “maestro para el sistema inmunológico”, al que enseñan a defenderse frente a los microorganismos nocivos. Son por tanto fundamentales y no debes asustarte por sus implicaciones pues están controladas y se rigen por protocolos establecidos.

¿Por qué vías se administran las vacunas?

Hay distintas maneras de aplicar el preparado vacunal. Puede administrarse de forma oral (rotavirus, fiebre tifoidea atenuada, cólera), intranasal (gripe atenuada), subcutánea (varicela y triple vírica: Sarampión, Rubéola y Parotiditis) o intramuscular profunda en el caso de las vacunas restantes, ya que, al incluir adyuvantes -sustancias que se añaden a una vacuna para potenciar/dirigir la respuesta inmunológica-, pueden producir importantes reacciones inflamatorias locales si se administran de forma superficial.

 

Las vacunas en el embarazo

Al vacunarse, la mujer embarazada no solo se protege a sí misma sino que también protege a su bebé. La vacunación hace que produzca anticuerpos que llegan al feto a través de la placenta, anticuerpos que más adelante protegerán al bebé durante los primeros meses, tiempo en el que corren mayor riesgo frente a las enfermedades pues aún no se ha iniciado su calendario de vacunación infantil. 

Durante el periodo de gestación hay una serie de vacunas recomendadas: 

  • Gripe: si el embarazo abarca la temporada gripal, con vacuna inyectable (inactivada) y en cualquier momento del embarazo.
  • Tosferina: en todos los casos a partir de la 27.ª semana de gestación -preferiblemente entre la 27 y la 32- (contiene, además, los componentes frente al tétanos y la difteria).

Pero también hay vacunas contraindicadas. Son, por precaución, las vacunas vivas atenuadas,  que en una mujer embarazada serían las siguientes:

  • Las del calendario habitual: triple vírica (sarampión, rubéola, paperas) y varicela.
  • Las de viajes: fiebre amarilla y fiebre tifoidea oral. 
  • Otras no utilizadas en España: gripe intranasal y BCG (tuberculosis).

La vacunación en bebés y la lactancia

La lactancia materna no contraindica ninguna vacuna ni para la madre, ni para el bebé, ni para quienes convivan con ellos, pero hay que tener presente que no es un sustituto de las vacunas del niño/a, siendo ambas cosas beneficiosas y complementarias.

Prueba de ello es que amamantar a tu bebé, desde pocos minutos antes y mientras recibe las vacunas, supone un alivio del dolor y las molestias que le puedan ocasionar, un fenómeno denominado como la “tetanalgesia”.

 

Casos excepcionales

Fiebre amarilla y fiebre tifoidea: tras la vacunación de la madre frente a la fiebre amarilla (recomendada para ciertos viajes), se debe suspender el amamantamiento y desechar la leche durante 2 semanas, salvo que el bebé tenga más de 9 meses de edad. Si se aconseja la vacunación materna frente a la fiebre tifoidea, si está amamantando a su hijo/a se deberá emplear la vacuna inyectable y no la oral.

En caso de que la madre del bebé sea portadora del virus hepatitis B, y el niño/a haya recibido al poco de nacer la vacuna y la inmunoglobulina específicas, puede ser amamantado por su madre sin riesgo de contagio.

Mejorar las molestias en la vacunación

El dolor de las inyecciones y el temor que pueden originar pueden atenuarse por medio de algunas simples técnicas que han de conocer los profesionales sanitarios, los padres y también los niños. En los bebés recién nacidos y niños pequeños (menores de 2 años) podemos aplicar algunos de estos recursos:

Tetanalgesia: como ya hemos mencionado, consiste en aprovechar el efecto analgésico y de alivio que supone el amamantamiento antes, durante y después de las inyecciones vacunales. Es un sistema cómodo y eficaz que aprovecha la suma de la succión, la ingestión de una sustancia dulce (la leche humana lo es), la distracción y el abrazo materno.
Líquidos dulces: ingerirlos es una práctica habitual en las unidades de neonatología para aliviar el dolor de los recién nacidos. 
Contacto piel con piel o abrazados: estar en contacto directo con la madre habitualmente, en posición madre-canguro, ha demostrado su eficacia para el alivio del dolor especialmente en recién nacidos.
Técnicas de distracción: mediante imágenes, sonidos, cantos, etc. el bebé puede sentirse aliviado ante la situación de estrés o molestia que la vacuna le pueda ocasionar.

En niños/as pequeños/as mayores de 2 años, además de los recursos farmacológicas y los físicos existen otras técnicas de tipo psicológico que les pueden ayudar a aliviar el dolor de las vacunas:

  • Realizar una preparación psicológica previa. Conviene informar y explicar al niño/a previamente de que va a ser vacunado y en qué consiste, pero no hacerlo con mucha antelación (con un día puede ser suficiente). Nunca se le debe engañar diciéndole que no le va a doler.
  • Realizar técnicas de distracción acudiendo con su muñeco/talismán predilecto, inflando globos, haciendo burbujas de jabón, escuchando su canción favorita, viendo dibujos/vídeo en un teléfono móvil o tablet, o cualquier otra forma de entretenerle puede ser de ayuda a la hora de desviar su atención del hecho de la vacunación.
  • Mantener una posición erguida (no tumbado). Es conveniente evitar tumbarle sobre la camilla de exploración para vacunarlo, siendo mucho mejor que esté erguido y sujeto en brazos de sus padres. En función de si la vacuna se va a inyectar en el muslo o en el hombro, existen algunas posturas que combinan la sujeción, que ha de ser firme pero delicada, y el abrazo.

 

Las reacciones a las vacunas

La vacunación, tanto en bebés como en niños/as y en adultos, puede producir distintas reacciones según sea la vacuna y cómo reaccione el organismo de cada persona:

Reacciones locales: se caracterizan por dolor, tumefacción y enrojecimiento en el lugar de la punción. Son las más frecuentes, presentándose durante las primeras 48 horas tras la vacunación, y pudiendo variar de intensidad de forma individual. Es una reacción pasajera (suele ceder en uno o dos días) que puede tratarse aplicando localmente una compresa fría o, si el dolor es importante, tomando un analgésico como paracetamol o ibuprofeno. 

También puede aparecer un pequeño bulto duro y doloroso al apretarlo en el lugar de la punción. Ocurre, sobre todo, después de las vacunas de la tosferina y la meningitis B, y la molestia desaparece espontáneamente al cabo de semanas.

Reacciones sistémicas: son menos frecuentes que las reacciones locales y se presentan en menos del 10 % de los pacientes vacunados que pueden experimentar diferentes síntomas como fiebre, irritabilidad, dolor muscular, malestar general, cefalea, vómitos, diarrea, erupción cutánea (sobre todo tras la vacuna triple vírica y la de la varicela) y otra sintomatología no específica.

En cuanto a la fiebre, casi cualquier vacuna puede producir fiebre después de su administración, pero ocurre con más frecuencia después de la vacunación de la triple vírica, la del meningococo B, la varicela y la DTP (difteria-tétanos-tosferina), aunque la introducción de las nuevas vacunas frente a la tosferina (DTPa) ha hecho que esta reacción sea menor.

Si aparece fiebre tras la vacunación puede administrarse al niño/a un antitérmico (paracetamol o ibuprofeno) y consultar con su pediatra en caso de que la fiebre se mantenga más de 24-48 horas o aparezcan otros síntomas que resulten alarmantes.

 

Evitar falsas alarmas

Es normal que reaccionemos con alarma frente a sintomatologías de reacciones adversas tras la vacunación del bebé o que queramos saber más de los riesgos de vacunarse. Tener más información y conocer cuáles son las falsas alarmas es básico.

  • Las enfermedades infecciosas banales o moderadas, con o sin fiebre (catarros, diarreas leves, etc.), no incrementan los efectos adversos, no prolongan los síntomas de la enfermedad que padece ni tampoco modifican en modo alguno la respuesta inmunitaria frente a la vacuna.
  • Vacunar al niño/a de una enfermedad que haya padecido no implica ningún riesgo, al contrario, puede aumentar o reforzar su inmunidad adquirida de forma natural.
  • Los pacientes epilépticos en situación estable y los que presentaron convulsiones febriles pueden vacunarse sin peligro.
  • Las alergias no anafilácticas a algún componente de la vacuna no constituyen una contraindicación de su aplicación.
  • La historia familiar de reacciones adversas a las vacunas o de alergia a algún componente de la vacuna tampoco debe ser tenida en cuenta.

Contraindicaciones de la vacunación

Existen contraindicaciones a la hora de vacunarse que es crucial conocer. Puede darse una reacción adversa grave, hipersensibilidad o alergia a una dosis previa de vacuna o a alguno de sus componentes (reacción anafiláctica) lo que contraindica la administración de nuevas dosis. 

Dentro de la gama de productos más alergénicos destacan los antibióticos (neomicina y estreptomicina), las proteínas del huevo, las gelatinas (triple vírica y varicela) y, en menos ocasiones, la levadura (hepatitis B).

 

Situación de Inmunodeficiencia en el bebé

En el caso específico de los niños/as con inmunodeficiencias, las vacunas con gérmenes vivos (triple vírica, varicela y fiebre amarilla, fundamentalmente) están generalmente contraindicadas ya que pueden provocar la enfermedad de forma grave. 

Eso sí, cuando se trate de niños sanos que conviven con personas inmunodeprimidas pueden y deben recibir todas las vacunas del calendario que les correspondan por su edad.

 

 

La importancia del registro sanitario de vacunas

Tener un registro sanitario personal de vacunación te ayuda a ti y al pediatra de tu bebé a  administrar las vacunas a tiempo y llevar un control adecuado. Normalmente se inicia a los 2 meses de vida del niño/a y debe ser actualizado cada vez que se le apliquen nuevas dosis. 

Es la mejor forma de evitar la pérdida de información (mudanza de domicilio, cambio  de médico, etc.) y es importante que al visitar al especialista llevemos la cartilla de vacunación de nuestro bebé, aunque hoy en día la tecnología ayuda a guardar los datos.

 

 

Clasificación de las vacunas

Dentro del cuidado médico y supervisión para que sea un bebé saludable es fundamental seguir el calendario de vacunación para evitar que se contagie de alguna enfermedad infecciosa. 

Por eso es clave que estés bien informado/a sobre cuáles son las vacunas que debes ponerle a tu bebé y cómo se clasifican. Hay distintas maneras de estructurarlas pero a grandes rasgos pueden clasificarse así:

 

Vacunas de microorganismos enteros (contienen el agente infeccioso completo):

  • Vacunas de gérmenes vivos atenuados: bacterias o virus que han sido modificados para perder su poder patógeno (poder tóxico y virulencia) pero son capaces de reproducirse en el organismo y estimular la inmunidad tanto humoral (principal mecanismo de defensa contra los microorganismos extracelulares y sus toxinas) como celular. Suele ser suficiente una sola dosis o administrar una de recuerdo.
  • Vacunas de gérmenes muertos o inactivados: bacterias o virus completos que se inactivan por métodos físicos o químicos. La respuesta inmunitaria es menos potente, por eso se requiere de varias dosis para conseguir la inmunidad adecuada.

 

Vacunas de subunidades (contienen el agente infeccioso incompleto):

  • Víricas: contienen fragmentos específicos del virus en cuestión (gripe).
  • Bacterianas: componentes de bacterias, generalmente polisacáridos de las cápsulas de las bacterias purificados, bien de forma aislada (neumocócica 23 valente), o conjugados con una proteína transportadora que aumenta su inmunogenicidad -es decir, su propensión a inducir una respuesta inmunitaria frente a él mismo- (vacunas conjugadas frente a neumococo, Haemophilus influenzae tipo b, meningococo C, meningococo ACWY). Esta combinación ayuda a obtener una mejor respuesta del sistema inmune. 
  • Vacunas toxoides: compuestas por toxinas producidas por los microorganismos que se detoxifican -eliminan las sustancias que el organismo haya acumulado con el tiempo aunque no las necesite-, suprimiendo su poder patógeno pero conservando su capacidad inmunógena (vacunas frente a tétanos, difteria).

 

Vacunas de Virus vivos o atenuados:              

  • Polio oral (Sabin)
  • Fiebre Amarilla
  • Rotavirus
  • Sarampión
  • Rubéola
  • Parotiditis
Virus muertos o inactivos:

  • Polio inyectable (Salk)
  • Encefalitis japonesa
  • Hepatitis A
  • Rabia
  • Gripe
  • Hepatitis B
  • Virus del Papiloma Humano
Bacterias vivas o atenuadas:

  • BCG (Tuberculosis)
  • Fiebre tifoidea oral
Bacterias muertas o inactivas:

  • Tosferina acelular
  • Haemophilus Influenzae tipo B
  • Meningococo C y ACWY
  • Neumococo 10 y 13 valentes
  • Cólera oral
  • Fiebre tifoidea parenteral
  • Neumococo 23 valente
  • Meningococo B
  • Difteria
  • Tétanos

Calendario de vacunación 2020 de tu bebé en España

El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) publicó el calendario de vacunaciones infantiles recomendado correspondiente a 2020, para los niños y adolescentes que residen en España: 

Los cambios que se han realizado este año se han hecho, sobre todo, en la tabla de vacunas que se ordenan por edad de aplicación de las vacunas, sin que ya  se diferencien en financiadas y no financiadas (Rotavirus/Meningococo B/ VPH en el varón).

 

 

Compatibilidad entre las vacunas según el esquema de vacunación

Si a tu bebé se le administran varias vacunas el mismo día, no debes alarmarte. Existen unos protocolos estandarizados y siempre se tienen en cuenta los aspectos más relevantes para garantizar el éxito de la vacunación. 

Aunque se le pongan varias vacunas el mismo día, en caso de que sean por inyección se tiene cuidado de ponerlas en lugares anatómicos separados al menos 2,5 cm, empleando siempre jeringas y agujas distintas para cada vacuna, y registrando el sitio donde se ha puesto cada una de ellas.

Generalmente, las diferentes vacunas pueden administrarse simultáneamente al bebé en la misma visita sin que se vea afectado el resultado (su inmunogenicidad), concretamente, las inactivadas pueden administrarse juntas -aunque también con intervalo entre ellas-. 

Una excepción a esta regla son las vacunas de la fiebre amarilla y la triple vírica, que no deben administrarse en el mismo acto vacunal (vacunas de virus vivos atenuados), y las vacunas atenuadas parenterales que no se administran de forma simultánea, debiendo separarse en el tiempo al menos cuatro semanas.

 

La vacunación de un bebé prematuro

Los recién nacidos prematuros (menos de 37 semanas de gestación) siguen el mismo calendario con la misma cronología que los bebés nacidos a término, con la salvedad de que debe añadirse la vacuna antigripal -en periodos de campaña estacional- a partir de los 6 meses de edad cronológica si tienen menos de 32 semanas, manteniéndose hasta los 24 meses de edad.

Para una información más detallada…

Si quieres saber más sobre las vacunas, aquí puedes encontrar más datos e información detallada para completar tu conocimiento sobre la vacunación de tu bebé. No solo saber diferenciarlas sino conocer cuáles son las dosis adecuadas en cada momento.

 

¿Qué es la vacuna Hexavalente y la Pentavalente?

Es importante que sepas diferenciar entre la vacuna Hexavalente y la pentavalente, la primera protege frente a la H. influenzae tipo b, la difteria, el tétanos, la tosferina, la polio y la hepatitis B; y la segunda, frente a todo lo anterior menos la Hepatitis B. Aquí tienes las dosis de cada una de ellas:

 

1. Vacuna antihepatitis B (HB)

  • Tres dosis en forma de vacuna hexavalente, a los 2, 4 y 11 meses de edad. 
  • Los bebés de madres HBsAg positivas o de serología desconocida recibirán al nacer, además, una dosis de vacuna HB monocomponente junto con 0,5 ml de inmunoglobulina antihepatitis B (IGHB), si se confirma que el HBsAg materno es positivo. 
  • Los bebés vacunados al nacer seguirán el calendario habitual del primer año, por lo que recibirán 4 dosis de HB. 
  • A los niños y adolescentes no vacunados se les administrarán 3 dosis de vacuna monocomponente según la pauta 0, 1 y 6 meses.

 

2. Vacuna frente a la difteria, el tétanos y la tosferina (DTPa/Tdpa)

Cinco dosis: primovacunación con 2 dosis, a los 2 y 4 meses, de vacuna DTPa (hexavalente); refuerzo a los 11 meses (3.ª dosis) con DTPa (hexavalente); a los 6 años (4.ª dosis) con el preparado de carga estándar (DTPa-VPI), preferible al de baja carga antigénica de difteria y tosferina (Tdpa-VPI), y a los 12-14 años (5.ª dosis) con Tdpa.

 

3. Vacuna antipoliomielítica inactivada (VPI)

Cuatro dosis: primovacunación con 2 dosis, a los 2 y 4 meses, y refuerzos a los 11 meses (con hexavalentes) y a los 6 años (con DTPa-VPI o Tdpa-VPI).

 

4. Vacuna conjugada frente al Haemophilus influenzae tipo b (Hib)

Tres dosis: primovacunación a los 2 y 4 meses y refuerzo a los 11 meses con hexavalentes.

 

5. Vacuna conjugada frente al neumococo (VNC)

Tres dosis: las 2 primeras a los 2 y 4 meses, con un refuerzo a partir de los 11 meses de edad. La vacuna recomendada en nuestro país, por el CAV-AEP, sigue siendo la VNC13.

 

6. Vacuna frente al rotavirus (RV)

  • Dos o tres dosis de vacuna frente al rotavirus: a los 2 y 3-4 meses con la vacuna monovalente o a los 2, 3 y 4 meses o 2, 4 y 5-6 meses con la pentavalente. 
  • La pauta ha de iniciarse entre las 6 y las 12 semanas de vida del bebé.
  • Debe completarse antes de las 24 semanas en la monovalente y antes de las 32 en la pentavalente.

 

7. Vacuna frente al meningococo B (MenB)

  • Tres dosis: se iniciará a los 2 meses de edad con 2 dosis separadas por 2 meses y un refuerzo a partir de los 12 meses, siempre que hayan pasado, al menos, 6 meses de la última dosis de primoinmunización. 
  • Se puede coadministrar con las otras vacunas del calendario aunque podría producir más fiebre, por lo que también se podría aplicar con una separación de 1 o 2 semanas con las otras vacunas inactivadas inyectables.

 

8. Vacuna conjugada frente al meningococo C (MenC) y vacuna frente a los meningococos ACWY (MenACWY)

  • Una dosis de vacuna conjugada MenC a los 4 meses de edad. 
  • A los 12 meses y a los 12-14 años se recomienda una dosis de la vacuna MenACWY, aconsejándose un rescate progresivo hasta los 18 años.

 

9.Vacuna frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis (SRP)

Dos dosis de vacuna sarampión, rubéola, y parotiditis (triple vírica). La primera a los 12 meses y la segunda a los 3-4 años de edad. La 2.ª dosis se podría aplicar en forma de vacuna tetravírica (Sarampión/Rubéola/Parotiditis/Varicela).

 

10. Vacuna frente a la varicela (Var)

Dos dosis, la primera a los 15 meses y la segunda a los 3-4 años de edad. La 2.ª dosis se podría aplicar en forma de vacuna tetravírica (SRPV).

 

11. Vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH)

  • Vacunación sistemática universal frente al VPH de niñas y niños a los 12 años para prevenir los cánceres relacionados con este virus. 
  • Las dosis varían según preparado de la vacuna/edad: vacuna tetravalente ( a los 9 y 13 años) pauta de 2 dosis (a los 0 y 6 meses). Esta vacuna protege frente al virus VPH 6, 11, 16 Y 18; vacuna tetravalente en mayores de 14 años con pauta de 3 dosis (a los 0, 2 y 6 meses); y la acuna bivalente (protección para VPH 16 y 18)  y la nonavalente (protección para VPH 6, 11, 16, 18,31, 33, 45, 52 y 58)  con pauta de 2 dosis (a los 0 y 6 meses) entre los 9 y 14 años, y pauta de 3 dosis (a los 0, 1-2  y 6 meses) para menores de 15 años.

 

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