Protege tu piel de los primeros rayos de sol

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y actúa como barrera protectora del organismo. Y, aunque cada vez estamos más concienciados sobre la importancia de utilizar fotoprotección en verano como medida preventiva para evitar el cáncer de piel, ¿qué pasa en primavera? Disfrutamos de temperaturas más agradables y, sin embargo, los primeros rayos de sol también son dañinos para nuestra piel, llegando a provocar quemaduras, manchas y el envejecimiento prematuro de la misma.

La importancia del protector solar

 

El uso de protectores solares más allá de utilizarse para aumentar la duración de la exposición solar debe tener como objetivo proteger la piel de los efectos nocivos del sol. Y es que, según la OMS, el cáncer de piel es el más frecuente en los seres humanos y la radiación solar (especialmente la UV) constituye el principal factor de riesgo. Así que, si vamos a exponernos de forma activa o pasiva al sol, siempre es importante llevar contigo un protector solar con un alto índice de Factor de Protección Solar (FPS).

La elección del FPS dependerá, por un lado, de nuestro tipo de piel y, por otro, del tipo de radiación y el índice de la misma.

Los primeros rayos de sol de primavera también son dañinos para la piel, llegando a provocar quemaduras, manchas y envejecimiento prematura de la misma.

¿Conoces tu tipo de piel?

 

El fototipo es un sistema de clasificación cutánea basado en la cantidad de melanina y la  sensibilidad de una persona a la luz solar. Según esta clasificación, existen 6 fototipos de piel: 

 

  • Tipo I: Personas con piel blanca, rubios, pelirrojos, con ojos claros y muchas pecas. Presentan quemaduras importantes después de exponerse al sol y no llegan a broncearse nunca.  
  • Tipo II:  Personas con pelo rubio o castaño y ojos claros (azules o verdes). Suelen quemarse con facilidad y, aunque pueden llegar a broncearse, les cuesta. 
  • Tipo III: Tipo de piel correspondiente a la raza caucásica. Tienen ojos grises, pelo castaño y llegan a broncearse. Es poco habitual que se queman tras la exposición solar.
  • Tipo IV: Morenos de piel y con ojos marrones o negros. Con la exposición solar pueden sufrir quemaduras mínimas, se broncean con facilidad.
  • Tipo V: Personas de piel y ojos oscuros. Habitualmente no se queman y consiguen un bronceado rápido y de color muy intenso. 
  • Tipo VI: Tipo de piel correspondiente a las personas de raza negra. En alguna ocasión también pueden quemarse. 

 

De esta forma, las personas que presentan piel de tipo I y II están más expuestas a presentar lesiones de foto envejecimiento como arrugas y cáncer de piel. 

Tipos de radiación a la que nos exponemos

 

Existen diferentes tipos de radiación ultravioleta a las que estamos expuestos según la longitud de onda. 

 

Rayos UVA

Atraviesa con facilidad la atmósfera. Se trata de la radiación menos nociva ya que llega en mayor cantidad a la Tierra (un 95%). Casi todos los rayos UVA pasan a través de la capa de ozono, y son los responsables del bronceado de la piel. Una sobreexposición también es nociva para la piel y, a largo plazo, favorece el foto envejecimiento y desarrollo del cáncer de piel.

 

Rayos UVB

La longitud de la onda es más corta, por lo que tiene dificultad para atravesar la atmósfera (llega con mayor facilidad a la zona ecuatorial). A corto plazo, es el responsable de las quemaduras y del bronceado diferido. A largo plazo, favorece el foto envejecimiento y desarrollo del cáncer de piel.

 

Rayos infrarrojos

Los rayos infrarrojos A son los responsables de la sensación de calor que sentimos cuando estamos bajo el sol. A largo plazo son dañinos para la piel ya que penetran hasta las capas más profundas de la epidermis, provocando  

El FPS nos proporciona siempre la información respecto al UVB, sin embargo, a la hora de escoger un fotoprotector es importante comprobar también qué tipo de protección ofrece frente a otro tipo de radiaciones, cómo el UVA y el infrarrojo A (IRA).

Cómo protegernos del sol

 

Aunque el sol nos aporta múltiples beneficios, debemos seguir una serie de recomendaciones para proteger nuestra piel de los rayos solares. 

  • Utiliza protector solar siempre: Escoge un fotoprotector con un elevado índice de SPF y asegúrate de que te protege contra los rayos UVA, UVB e IRA. Y recuerda, es importante aplicarlo correctamente. 
  • Al mediodía, ¡mayor protección! Evita la exposición solar en las franjas horarias de mayor radiación, entre las 12h del mediodía y las 16h de la tarde. 
  • No olvides las gafas de sol: Escoge unas gafas solares que te aporten protección infrarroja (IR) y ultravioleta (UV). 
  • Cubre tu cabeza: Haz uso de gorras, sombreros u otros accesorios que te ayuden a proteger la cabeza de los rayos de sol. 
  • Los niños son más vulnerables: Presta especial atención a la protección solar de los niños. Su piel es más fina y delicada. Además, se calcula que el 80% de la radiación solar que recibimos a lo largo de nuestra vida, la recibimos durante los primeros 18 años.