Estrés.

Algunos sistemas inmunes son un poco más exquisitos de lo habitual y no están dispuestos a respirar, comer o estar en contacto con ciertos alimentos, animales, medicamentos o sustancias, manifestando su disconformidad con una reacción alérgica.

Las reacciones alérgicas pueden afectar a tu forma de respirar, al sistema nervioso o provocar erupciones en la piel. La mayoría son leves y pueden controlarse. Las que afectan a más españoles son el polvo, el polen, el pelo de los animales y las picaduras de insectos.

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